Jack London, un hombre con un destino fatal (LXII)

JAVIER MEMBA

Tanto o más que su insólita experiencia vital, evocada "Martin Eden" (1909), sorprende comprobar cómo Jack London pudo presagiar en esas mismas páginas su suicidio siete años antes de matarse. Decidió marcharse agobiado por los delirios del alcohol, cuando su "vida dejó de ser ávida de vida". Así las cosas, "Martin Eden" no es sólo la crónica novelada de una existencia, también es la de una muerte: la de un hombre a quien ni el dinero ni la gloria pudieron redimir de su destino fatal. Nacido en San Francisco (California), John Griffith -verdadero nombre de London-, vio la luz por primera vez el 12 de enero de 1876. Hijo de un astrólogo ambulante, al que la madre del futuro escritor abandonó apenas nacido éste, sería su padrastro, un droguero de Oakland llamado John London, quien diera el apellido de pluma al escritor. Por lo demás, bien poco fue lo que London dio al joven John. Obligado por su padrastro a trabajar siendo aún adolescente, Jack abandonó el hogar paterno con tan solo quince años para enrolarse en su primer barco dos después. Posteriormente sería soldado, descargador de muelle, buscador de oro en Alaska y alguna otra cosa al margen de la ley. Aquellos empleos de sus primeros años le aportarían los argumentos de todas sus novelas. Un lector empedernido Pero, además de hombre de acción, London, acaso consciente de que en la literatura estaba su redención, fue un lector empedernido. Así, mientras la lectura de "El manifiesto comunista" le convierte al socialismo militante, la idea del superhombre de Nietzsche le hace ser más racista que el mismísimo Kipling, a quien también lee. Entre unas cosas y otras, tal y como se nos cuenta en "Martin Eden", las revistas comienzan a publicar sus relatos a partir de 1899. En los quince años siguientes, Jack London se convertirá, por así decirlo, en el primer autor de "best-sellers". Es el escritor mejor pagado de Estados Unidos, tal vez por eso la critica le desprecia. En el mejor de los casos le reconocen un "talento natural para la narración", pero todavía es ahora cuando se le ignora en las historias de la literatura. Como mucho, se le adjudica un puesto junto a Emilio Salgari, Zane Grey, Julio Verne y el resto de los autores tradicionalmente incluidos en las colecciones juveniles. En cualquier caso, la primera novela de London, "La llamada de la selva", data de 1903. Es la primera de las emotivas ficciones que dedica a los perros que ha conocido en sus días de Alaska. El éxito no se hace esperar. Extensa producción literaria A partir de entonces, London se entrega a la producción literaria con la misma energía que anteriormente lo hiciera a la aventura. Tanto es así que su bibliografía se cifra en torno a los 50 títulos. Destacan entre ellos "El pueblo del abismo" (1903), un trabajo periodístico sobre la pobreza en el East End londinense; "El lobo de mar" (1904), novela surgida de su experiencia marinera; "Colmillo blanco" (1907), otra aventura canina; y "El talón de hierro" (1908), fábula de política ficción de inspiración socialista. El dinero entra en su casa a espuertas. El escritor dilapida en sus excesos varias fortunas. Cuanto escribe conoce ventas millonarias, es conocido internacionalmente, pero London no encuentra el sosiego. La simpatía que le siguen inspirando los pobres lleva al escritor a intentar meterse en política a su regreso de la guerra ruso-japonesa, conflicto al que fuera enviado como enviado especial merced al interés que despiertan sus crónicas periodísticas. No se tiene noticia de que el éxito le acompañara en esta nueva aventura. Sí hay constancia por el contrario de que escribió "Martin Eden" a bordo de "The Snark", el lujoso yate que se hiciera construir. Con el castillo que intentara levantar, tampoco tuvo suerte: antes de estar terminado fue pasto de las llamas. Muy probablemente, el incendio fue el resultado de una de las muchas juergas que celebraba allí con sus amigos. De lo que no hay duda es de que no hubo nada capaz de salvar a Jack London de sí mismo. Alcoholizado, víctima de los delirios del borracho, puso fin a sus días en su lujoso rancho el 22 de noviembre de 1916.

1 comentario:

Beka dijo...

hey! Soy la niña rebelde? :$

Quien eres y que sabes de mi??!!

:P

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