25 de septiembre de 2007

LA SALUD Y LA RULETA RUSA




Esta noche se conjugan presente y pasado, los pasillos huelen a soledad a una quimera extraña de la simbiosis, el quirófano juega al azar con las cartas marcadas, pinzas, bisturíes, alcohol, sedantes para el dolor, sueros estrambóticos que suelen vestir de sed las venas aplazadas por las aspirinas, los médicos suponen algún diagnostico deambulatorio que repongan algún alivio fugaz en el cuadro clínico.

Las ventanas suelen ser treticas compañeras de la madrugada, algún grito desesperado exhala de la cama dieciséis, y mientras puja contra el sueño, desvaría de emociones fatigadas, estetoscopios oxidados pasean por las desesperadas chaquetas medicas, la penicilina sufre de convulsionen en radiología y el diablo se santifica en algún lugar del laboratorio.

Miro de reojo el zumbido del electrocardiograma y la cirugía se disecciona en la lavandería, la recetas caducan frente al universo emblemático de los espirales que cubren los cuerpos desahuciados, y busco el momento de adquirir y procura el ultimo momento de las indecisiones operacionales cardiacas, se me corta la respiración con algún instrumentos desorientado que invita a relevar el color de la sangre, articulo cada gestos de mi boca con una sonrisa fingida, aprieto mis manos frente a una diálisis inquieta que bordea poco a poco la inesperada cronología del tiempo, cubro con aspiraciones el retorno de la muestra sensorial de la apatía, busco poco a poco desahogar la mentira con la tetraciclina.

En la cama veinte un fulano se observa su pierna amputada, su brazo izquierdo fracturado, con la suerte dilatoria se frota su barbilla mientras su madre le consuela desamparada, esta noche se torna emblemática dos enfermeras van de cama en cama, acompañándose de dolor, con sueros estilizados de metanol con azufre o amoniaco de sodio para anestesiar.

Esta noche se murió María por falta de antibióticos, unos cuantos dólares le faltaron y no le suministraron su medicamento, por falta de estimulantes, aperitivos le montaron, la cama veintisiete esta vacía, en esa estaba don Genaro, el que murió de una infección en los riñones al cirujano se le paso el detalle de sacarle los algodones de aquella intervención metalúrgica, que vapuleo otro internado.

Las cifras diarias de este hospital son meras estadísticas clínicas, mientras la mala praxis se conjuga en los pasillos, la gente calla su dolor, por pura necesidad, de contribuciones voluntarias pasaron a pagos cuasi obligatorios por los servicios de la red hospitalaria publica, aquí ya uno no le atina a nada, parece que diagnosticar una enfermedad es jugar al tiro al blanco, a ver que me sale, y la suerte de los enfermos vuelve ser como la cifra negra de la criminología, Estadísticas no oficiales del hecho.

Tiene mas relevancia la inauguración de una carretera, que el soporte técnico de un hospital, como la salud publica no genera capital, ni es una mercancía de primera clase, claro no hablemos del Seguro, o del hospital militar la salud es parte de un negocio que cada día se cotiza en el mercado, los médicos remiten sus pacientes a los hospitales privados.

Todo es confuso, el piso parece una autopista en detrimento, gastada por el tiempo, la anfetamina y el ibuprofeno se volvieron la medicina eficaz por excelencia… y uno no tiene la culpa de haber nacido en este país, tampoco tener un inoperante sistema de salud.

Hoy tengo sueño, pero el miedo me acecha espero que la próxima dosis de piroxican no este vencida, o que no me amputen la pierna sana…

La salud es una ruleta rusa, es cuestión de suerte, de meras probabilidades de explicaciones pronunciadas, de cirugías ampliadas al fatalismo y recortar el dolor con un anticonceptivo o esterilizar las pinzas con Raditidina, acechar la idea de morir poco a poco… o de establecer los presuntos implicados en el hecho.

Hay un letrero de no fumar, pero el humo del cigarrillo es más saludable que la cirugía deambulatoria, que la obstetricia, y que decir si mis días son parte de este circo, de la apatía circunstancial de las cosas que mueren en la camilla de un olvidado y nostálgico hospital…

Litzardo Rivas

1 Comentarios :

María Rosa Golia dijo...

Uffffff amigo que post !!!
Este ha hecho sentir dentro mio muchas cosas.
Llegué hasta aquí porque mi tema es la mala praxis medica, y buscando cosas en la Web, navegando, como quien dice... arribé a tu blog.

La historia es degarradora pero totalmente cierta.

Me gustaría, si me permites, colocar un link tuyo en mi espacio.
Y quizás, algún día... me prestes esta post con nombre y tu link para postearlo como algo maravillosamente verdadero.

Un abrazo