21 de febrero de 2008

CORRECCIONES DEL ESPIRUTU

Corrijo ante ciertas cosas imaginarias mi espíritu, la sonrisa se atribuye un valor incondicional a la palabra, debía ser o no una simple exaltación de la luz, pensaría en la perpetuidad del llanto o en infinidad del tiempo aferrada a los complejos más inmediatos del yo, afuera se describe el pasado en criptogramas egipcios, y mi presente se dilata en las imprecisiones determinadas hacia esa expiración eterna de las cosas y seré, como un rayo de lozanía, recogiendo las perturbaciones del desvarío, volviendo a lo simple de la ceniza, recordare lo absurdo, tanto como lo correctamente lógico, y sembrare a mis espaldas estaciones vacías de recuerdos para que golpee en silencio todo dolor y toda agonía; más la simpleza del tiempo asentara en los cuerpos una esencia de trescientas noches y en trescientas horas se multiplicara la plenitud trágica del olvido y será como variación innecesaria a cada segmentación premeditada de una caricia. La noche será como un recinto eterno de la sombra, sobre la roca se escribirá nuestros nombres y los pondrán junto a los dioses, y una antorcha griega le alumbrara por los siglos de los siglos. Me invento los nombres, los vientos y las miradas testamentarias del silencio; un anciano recorre cada puerta descifrada y cada llanto despojado del olvido se adhiere a la sombra de las paredes y ya no escucho los nombres, las horas se desgastan en el río, se cubre bajo un árbol de sonrisa.

Escribo esta realidad transitoria, poniéndole a cada adjetivo un punto y coma, una frase decorada, un deseo degollado en el aire, una manifestación absoluta de tristeza perfilada a mis argumentos y seré en cada trascripción literal de una frase un punto de referencia mas, la exactitud de mis palabras reconfortaran la profundad del mar, mi epilogo de frases probablemente se olvide, o se queden martillando en algún cuarto desolado, mas por ser dizque poeta, o algún adulador de frases y versos, soy el reflejo voluble de esta iniquidad de sustancia y esencia que me permite decir y decorar ciertas expresiones artísticas con la plenitud de mis pensamientos. El viento me permite jugar con los centauros y me desgrana uno a uno mis expectativas mas cual tristeza, ciertamente habrá algún valor indicado debajo de ese sistema de cosas y soy en la viabilidad de mi sombra un hombre bajo el limite de propios pasos y sus propias desilusiones y encuentra en cada ciudad de barro y hecha de lentejuela sangre, cada calle se cubre con un margen de discordia entre sus avenidas, las mujeres son de perfil atrincherado, y guardan en su boca el aliento que impregna el espíritu de estas latitudes, convencido de ser un mortal, y resguardarme en el espíritu de los muertos, a mi sombra le falta simpleza, no veo en mis adentros silogismos. Debiera ser un retazo de manifestaciones anestesiadas así el tiempo será una resolución impregnada de huellas sigilosas vibrantes en las cenizas y evocaría en crónicas del tiempo un sustantivo dilatado, lo justo es en esencia una voluntad forzada hacia lo predeterminado como correcto, la sustancia erige mis convicciones y bifurca en los umbrales del llanto expresiones cotidianas de poesía, y caduca en frases altivas y sonoras que producen en lo imaginario una receta prescrita con aspirinas y diácepan en las horas nocturnas se alternen sombras prefabricas de olvido. Hoy la neblina separa toda forma impura de la esperanza, las ideas se dilatan en la bruma agitada del mar, y las caracolas sueñan en recintos estereofónicos adornando la soledad con etiquetas blancas; las burbujas elogian lo profundamente marítimo y ciertamente estas cosas son pequeñas variables y pequeñas indivisiones de todo hombre, la incertidumbre separa de toda duda, explicaciones teóricas y existenciales del vacío, soy mar e isla, soy tiempo fugado, hora marchitada y trasnochada, incienso absoluto, horma dibujada en el agua espejo deformado en una odisea, saliva depurada en un beso, la fortuna de mis ganas enjugan toda caricia envuelta de risa, y mi cabeza se divierte con alcoholes baratos, la envoltura de lo simple se allana, y le predica sandeces, alude a lo próximo como una forma de esperanza directa de ganar el cielo.

Aspiro e inhalo tu aire, y modifico el álgebra de tus pensamientos con un binomio cuadrado perfecto, reparo la raíz cuadrada de tu cintura con un beso, separo el paralelo cúbico de tus manos, soy esfera de lo infinito, soltura anónima del silencio, aspereza destilada del precepto imaginario que habita en el fuego, enciendo la luz plegada de mi habitación, sospecho de la ironía, lo simple repara en lo incierto y escatima en el ejercicio del pensamiento lucido y cuerdo, construyo poco a poco la frase inteligente de los sicarios, despido la oración desventurada de la tortura, aludo a lo complejo para remontar en el sonido destejado de los pájaros un viento desolado, arraigo en lo existencial lo eterno, soy, y a veces existo, declino a cada segundo la posibilidad tétrica de lo elemental, como sustancia interna que mana desde el infierno, como llama infectada de costumbres y retorna todo tiempo, enciende desde la aurora, las pocas expresiones que se dilatan hoy, en este alternado de silencio, y mansedumbre de fantasía.

Ocurre cotidianamente en el influjo del papel, una asignación depositada de las palabras, el verso el simple verso será una longitudinal de esperanza, el espíritu se ira, allí en la corteza del alma donde fue, donde será una armazón de sonrisas un esqueleto de recuerdos por donde el tiempo verificara la simple verdad, o la mentira y de vez en cuando rectificara lo altivo del deseo.

Vuelvo a ser esencia simple esencia, artefacto de las cosas simples, estereotipo de las formas complejas, arquetipo de los vientos, reembolsos desprevenidos en la silueta del llanto y regresa dispuesta a todo, a perseguir las ideas perpetuas a construir utopías en un cigarro cansado, a prensar el alcohol en las neuronas vacías del desenfreno, y equivocarse en la sumatorias de las debilidades. Propicio mi propio destino en la huella perpendicular del tiempo, explico las propias situaciones de mi yo, enciendo las luces del túnel al final de los reparos. En una forma perpendicular cierro mis ojos, camino hacia al vacío, construyo mi propio argumento de la vida, me siento en la estaciones vacías del tren para escaparme del dilema, ojala las flores del campo inseminen la oscuridad de mis noches en el balcón solitario con un poema de Neruda, contemplando la luna blanca y sin perspectiva escribo en la soledad de mis noches sobre mis estados de conciencia, y le explico a mi desvarío la utopía esencial de mi filosofía, y leo a Ortega y Gassett para entender el espíritu de la letra, le consulto a Camus sobre un extranjero, y en una puerta cerrada me encuentro con Sartre, en los entornos propios de mi yo, configuro el teorema de Pitágoras con un verso yámbico, y deletreo un epigrama en el crepúsculo de mis noches.

El amor se perfila en blanco y negro como una sensación fugaz del primer mundo o como un estado alterado de psiquis descifrado en una duda, y es por eso que el semáforo cambia de rojo a verde, de un estado a otro, tus pasos son el itinerario escondido de mis ideas que se ha materializado en mi ultimo poema, con la cintura calda y con el adjetivo a medio porvenir espero que el espíritu vuelva al mismo sitio de siempre.
Litzardo Rivas

1 Comentarios :

el dentífrico desde abajo dijo...

diluiste los límites del espíritu y la palabra...se me vienen a la mente palabras como escisión, onírico y derrame.

saludos