11 de junio de 2014

Carta a la Melancolia

Junio 5 de 2014, empiezo mi carta desorientando el olvido, la densa ternura de un abrazo, el dulce silencio de la lluvia, entrelaza las primeras líneas de esta conversación que tiene cierto sabor agridulce y que se acompaña de una gris melancolía.

Comienzo describiendo el dolor del llanto, la ternura del invierno, la esperanza mutilada del corazón, desnudando la sonrisa, desbordando el tiempo en el colchón, inhalando el humo del cigarrillo,  desentramando la atroz pasión.

Tus ojos son ese abismo de dulce melodía, la suave caricia, el tic-tac del reloj, el cuerpo desnudo, un relámpago en celo, tengo fría la mirada, amargo el silencio, camino con cierta incertidumbre con nostalgia de viernes por la tarde y la ausencia de tu voz hace emigrar el recuerdo a otra parte, tu sombra se cobija en mi cama, el velo del tiempo se diluye, como el café entre mis manos.

Los retratos de mi escritorio desvarían con la luz, cierro las ventanas de esta habitación, invado la lluvia con mi ausencia, desdoblo mi olvido, camino, me siento, me acuesto, apago la luz, me duermo, despierto, abrazo mi silencio, describo la melancolía, te escribo un poema, enciendo un cigarrillo, vuelvo a sentarme, enciendo la radio, abro un libro, leo dos poemas, cierro el libro, el tiempo se diluye,  le escribo dulcemente, a la nostalgia, al olvido y a la melancolía.