30 de julio de 2016

Atardecer de Violines Rotos

Los escombros de mi sombra,
inquietan la genealogía del olvido,
la máscara que divisa labios furtivos,
el pentagrama de mi verbo ha caducado.
La lluvia en la ciudad es un retrato de ceniza,
un retrato gris en la niebla
un paraíso sonámbulo de caricias prohibidas,
hay más siluetas en mi cama y menos
recuerdos en este atardecer de violines rotos.